Intercambio

Por qué cuesta tanto dar el paso… Nos auto motivamos y a su vez entramos en un bucle pesimista haciéndonos perder el tiempo de una manera casi perfecta.

Por qué cuesta tanto salir por la puerta para enfrentarnos a cosas tan fáciles que solo nosotros por el camino complicamos, y una vez conseguido nos decimos que mañana o incluso horas más tarde haremos algo similar y en cambio volvemos a no hacerlo hasta que no tengamos otro bucle de esos que desafortunadamente parece que nos gustan tanto.

Por qué hacemos las cosas más complicadas de lo que realmente son…

Por qué una vez cumplida nuestra misión, nos enorgullecemos tanto por ello y al mismo tiempo parece que no queramos conseguir más premios para nuestro cerebro.

Por qué nos encanta tanto a partes iguales la victoria como la auto destrucción. Será un modo útil aunque parezca inútil de hacer balanza, encontrar equilibrio, una especie de transformación de ansiedad en impulso positivo…

”Por qué tan locos”

:)

Que paz el tener una hoja en blanco en la que no solo sirva para escribir. Una hoja en la que ser el único protagonista de que las cosas ocurran y que nada malo pase porque ningún contaminante externo lo alimenta. Una hoja en blanco con más sentido y fundamento que una complétamente escrita y contagiada de falsedad en la que eras párticipe de algún modo y como resultado haber acabado contagiada, y sin darte cuenta, pocos se dan cuenta.

Una hoja en blanco, radiante, pura en la que no necesitas vomitar ni convencer a nadie más que a ti misma, en la que tus esquemas mentales cambian, otra vez, pero ahora con más claridad que nunca porque un verdadero cambio está naciendo en ti, antes tenías que demostrárselo a los demás sin darte cuenta, ahora no está dentro de tus intereses.

Llámalo vía de escape, yo lo llamo liberación el estar encaminado a abrir los ojos un poquito cada vez más, y ese orgullo interior, esa privacidad personal que pocos sabrán de lo que hablo, se le llama felicidad.

El que no de señales de vida de una manera pública, significa nada más y nada menos que estar más viva que nunca, al igual que el que sea la única que posíblemente vaya a leer esto, no significa que yo misma no sea más que suficiente.

Mansión

A un paso estoy de caer en lo que sucedió ayer

y caí,

tan fácil volver a dar un paseo tras lo que pasó,

sin tener idea de lo que ocurre ahora.

No hago más que limpiar habitaciones de mi mente,

saco brillo y siguen teniendo polvo, telarañas

esforzándome por valorar este preciso instante

lo que parecía estar superado, suspendido está

lo intenté, lo intento, lo conseguiré

pero joder, ya no limpio habitaciones…

“Me enfrento a mansiones”

De luz

Sabes que las cosas cuestan, y mucho. Es por eso que dejaste de trabajar en la perseverancia porque a lo largo de tu vida decidiste priorizar, a veces mal, otras bien. Sabes lo que es tener éxito y por propia decisión tú misma te lo quitaste de las manos, porque buscabas otras cosas. Fuiste bastante masoquista, o quizás simplemente adolescente, empleando tiempo en aquellos y aquello que no debías. Te has frustrado, mucho, porque no eras tú u olvidaste quién eras, pero te llevaste buenas lecciones de vida más que aquella lección que no quisiste estudiar y suspendiste.

Ahora vuelves a trabajar en la perseverancia, porque vuelves a recordar quién eres. Cuesta, y mucho porque perdiste el hábito pero todo vuelve a cobrar luz, porque de eso mismo estas hecha.

Qué pasa

Qué nos pasa que cuando conseguimos lo que tanto queríamos nos adaptamos a ello tan rápidamente… Olvidamos cuánto costó e incluso cuanto extrañábamos la sensación. Te repites una y otra vez: a la próxima lo valoraré más.

Y en cambio una vez lo tienes, lo apartas de tu lista de deseos y quieres más, ya ni te interesa. Qué nos pasa que estamos hechos del mismo material que las estrellas y más aun de caprichos, de disconformidad, de ambiciones absurdas. Por qué nos empeñamos en llegar o aspirar a lo que no somos o tenemos en vez de parar el tiempo y vivir lo que está sucediendo, o también dar un pequeño viaje atrás y observar todo lo que hemos avanzado y mejorado.

Y en cambio qué nos pasa… Que nunca tenemos suficiente, que no hacemos más que subir escalones desesperadamente tropezándonos con todo lo que deberíamos cuidar y agradecer. Qué nos pasa a los que somos tan independientes que cuando estamos solos no nos sentimos realmente completos y cuando tenemos a alguien al lado no lo apreciamos. Qué nos pasa que a veces no nos soportamos a nosotros mismos.

Cómo poder convivir con la sociedad cuando no podemos ni convivir con nuestro yo 24 horas al día. Qué nos pasa que nos cansamos, aburrimos, queremos volver a empezar e incluso escapar cuando aun ni hemos terminado lo que habíamos comenzado.

Qué nos pasa que cuando tenemos un plan lo seguimos y a las puertas de las oportunidades nos quedamos, paralizados, como si nada del trayecto tuviera significado. Por qué tanta sed y tan mísero sacrificio. Por qué a veces tanto descontrol, tantas ganas de gritar, tan poca cordura. Por qué hoy no encontrarle sentido a nada y mañana querer comerse el mundo.

Qué nos pasa, qué me pasa…

Click

Lo que fue un sueño, se queda en eso… Un sueño. Real o no, lo fue para ti y experimentaste lo más parecido al interés, perfectamente idealizado y tóxico porque lo cierto es que crees que ese sueño podría haberte llevado a otro, que desapareciera algún que otro personaje, o cambiaran circunstancias pero nada lógico había en eso. Fuiste solamente la protagonista del suicidio emocional de la gran novela. Estaba a tu alcance despertar de ese sueño a tiempo o dejar que se convirtiera en pesadilla, pero te dejaste llevar un poquito que falta te hacía, decidiste seguir saltando por los algodones de azúcar olvidando quién eras.

Al fin, hiciste click al último algodón,

sonó la alarma de los buenos días,

no te arrepientes,

de nada.

Putrefacto

Volver, y querer volver a irte de ahí

mientras escuchas, sólo oyen

tú eres la misma, pero a la vez mejor

a pocos les importas, así lo ves.

Volver, y querer volver a irte de ahí

de la situación, de la falta de comunicación

tus oídos sangran de comentarios innecesarios,

mientras te ensordecen, acaban ciegos…

siempre lo han estado

ya ni oyen, ni ven, ni empatizan

no saben hablar, sin gritar, sin vomitar

no muestran interés por lo que deben interesarse.

Volver y querer volver a irte de ahí,

no saben crecer.

Billete de ida

Tú, sí tú. A la mejor, la que siempre está, la que busca y encuentra tiempo para los demás. Tú… hermana mayor, confidente y psicóloga sin haber hecho la carrera, que a pesar de a veces no poder estar, está. Tú, alma de la habitación, alma de almas, que está en las buenas y mejor aún en las malas, que cuando te vas y vuelves parece que no sepan quién regresa. Tú que haces las cosas a cambio de nada, pero eso mismo recibes… nada, nada más que excusas baratas, palabras pasadas, presentes, futuras de agradecimiento vacío. Ignorante, como si siempre fueras a estar, como si siempre fuéramos a estar, aquí, en la tierra. Tú, que acabarás sin volver, acabarás sin estar, acabarás sin respirar. Tú, que de verdad te irás, que no me volverás a ver, que el tiempo no existirá, que cuando me busques, no responderé. Ya no llorarás en mi hombro, ya no me pedirás qué hacer. Tú, que ya no estás… Menos aún lo estaré yo.

ácido

Duele que te digan las verdades… ver en alguien la realidad que tú no quieres ver, maquillar inseguridades. que triste pensar que te están atacando cuando la cosa no va expresamente contigo y aun así sentirte tan aludido que te crees con la necesidad de hacer algo, y nada a la vez. defender lo indefendible, porque cuando atacas por las espaldas, sin dirigirte directamente al problema, ni tienes mínima educación para expresar tu desacuerdo y en pocas palabras madurez, pierdes total credibilidad y muchísimo peor… la belleza de tu persona.

Decisión

Hay personas tan alejadas de la luz que me ocasiona lástima, todavía hay gente que cree que el poder está en la sombra o que siempre gana el malo de la película, y sí, por desgracia hay maldad en el mundo, el demonio existe y hasta incluso nosotros mismos lo podemos llegar a sentir, y es que de ti depende cambiar la perspectiva del mundo aunque sea con solo las personas que tienes a tu alcance, y más importante ser tú mismo un ser de luz, alguien que permite que entre en ti, que sólo sabe dar y recibir amor.

Tienes el poder de elegir de qué parte quieres estar y si quieres cubrir tu alma de buena o mala energía.

Yo ya elegí hace tiempo, y créeme que la luz y el bueno de la película siempre gana. Ahora bien, te toca a ti.